La utilización de los plásticos crediticios y el ahorro

El plástico crediticio es un instrumento financiero que brinda liquidez al momento para la adquisición de servicios y productos, al mismo tiempo que permite pagarlos en cómodas mensualidades planteadas a corto y mediano plazo. Uno de los planteamientos básicos de las teorías económicas relacionadas con el asunto el bienestar señala que una persona incrementa sus posibilidades de tener una mejor vida si consume de mejor manera en cada etapa de su vida.

El problema es que los ingresos que recibe un usuario de servicios financieros durante su vida no necesariamente corresponden a los instantes en los que es preciso consumir, de manera que el sistema financiero lanza productos como los plásticos crediticios y los fondos de inversión para empatar los consumos y los ingresos de un consumidor.

Si una persona recibe ingresos mayores a las necesidades cotidianas que tiene es entonces cuando puede ahorrar o disminuir su consumo con el objetivo de conseguir ingresos adicionales por cuestión de rendimientos, en tanto que, cuando se precisan de ingresos para el consumo, pero estos últimos no son suficientes, se puede recurrir a los ahorros conseguidos o a la contratación de créditos, teniendo que pagar la tasa de interés correspondiente.

Pero entonces, ¿cómo se puede optimizar la utilización de la tarjeta de crédito y ahorrar a la vez?

Algunas recomendaciones al respecto son las siguientes: reconocer las tasas de interés y el rendimiento que ofrecen los plásticos crediticios así como también los instrumentos de ahorro donde depositan se deposita el dinero; por lo general, siempre será preferible cubrir una deuda que propiciar un ahorro, no hay que olvidar que el paso primero para ahorrar es cubrir las deudas pendientes, y también hay que crear historial crediticio, para así tener más líneas de crédito disponibles.


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